Piel fría que al tacto con piel caliente se deshiela. Las gotas, que se escurren despacio y suave por la espalda, provocan escalofríos inevitables. Sensaciones que se mezclan con su aroma, también cálido, aroma que no consigo sacar de mi cabeza abotargada.
Sus dedos rozan la palma de mi mano y entonces la seguridad se hace patente. Hacen de cada hora un segundo que rápido y veloz pasa frente a los ojos perdidos que un día perdieron la esperanza de volver a lucir y a iluminar el camino fangoso y embarrado que poco más abajo los pies notaban a cada paso.
Su pelo enredado entre mis dedos, aspecto desenfadado, sonrisa segura, fiable, palpable en el aire... que estremece...
Taquicardia, corazón palpitante a cada caricia y beso cercanos al cuello expectante. Miradas desviadas que se cruzan, miradas que dicen más que mil palabras escritas y enlazadas con suma perfección calculada.
Labio sobre labio despacio.
Perdida completa de cordura.
Sus dedos rozan la palma de mi mano y entonces la seguridad se hace patente. Hacen de cada hora un segundo que rápido y veloz pasa frente a los ojos perdidos que un día perdieron la esperanza de volver a lucir y a iluminar el camino fangoso y embarrado que poco más abajo los pies notaban a cada paso.
Su pelo enredado entre mis dedos, aspecto desenfadado, sonrisa segura, fiable, palpable en el aire... que estremece...
Taquicardia, corazón palpitante a cada caricia y beso cercanos al cuello expectante. Miradas desviadas que se cruzan, miradas que dicen más que mil palabras escritas y enlazadas con suma perfección calculada.
Labio sobre labio despacio.
Perdida completa de cordura.