Volvemos a las sensaciones de las que no consigo salir por mucho que me esfuerce, porque mi mente vaga sin quererlo siempre por los mismos lugares y eso es lo que causa la presión constante sobre el pecho. Tumbada sobre la cama noto los latidos constantes, rápidos y fuertes. En ciertos momentos pequeñas agujas finas y dañinas se van clavando y entonces abro los ojos sobresaltada por el dolor y por un momento mi mente queda en blanco, pero sólo durante un momento porque inmediatamente vuelve a divagar por el mundo perdido, oscuro y abrasador de Aita.

Esconde las espinas y acércate a mí sólo con la suavidad de los pétalos.
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